Importancia del origen geográfico y del tipo de grano para reducir la exposición a las micotoxinas

  • Categoría de la entrada:Nutrición Animal

Puntos importantes:

  • La presencia y distribución de las micotoxinas depende de factores como el origen y el tipo de cereal.
  • Todas las muestras analizadas procedentes de América latina contenían micotoxinas.
  • La concentración de algunas micotoxinas era mucho más alta entre las muestras procedentes de Estados Unidos.
  • Las muestras de maíz contienen una mayor concentración de fumonisinas, mientras que las muestras de trigo presentan una mayor concentración de deoxinivalenol.

 Introducción

Múltiples factores determinan la presencia de micotoxinas en el alimento balanceado: diferencia entre cultivos, condiciones ambientales (principalmente la temperatura y la humedad), prácticas agrícolas (momento de cosecha y manejo de postcosecha) y origen geográfico de las materias primas.

Varias investigaciones han demostrado que la prevalencia y las concentraciones de las micotoxinas varían entre las diferentes regiones geográficas. La diversidad en los resultados de la presencia de micotoxinas entre regiones se ha relacionado con las condiciones climáticas que afectan a la formación de micotoxinas durante el desarrollo de las plantas en el cultivo y durante el almacenamiento. Principalmente, las zonas geográficas con climas con mayor temperatura y humedad muestran un incremento en la incidencia de las micotoxinas, destacando principalmente zonas como el sur este asiático y los países de África subsahariana. Esta tendencia se evidencia claramente en la presencia y distribución de las aflatoxinas (las micotoxinas más tóxicas) donde las muestras analizadas con origen en el sur o el sur este asiático junto con las procedentes de países de África subsahariana contenían los niveles más elevados de estas micotoxinas. También se detecta una correlación positiva entre altas temperaturas y la mayor presencia de micotoxinas con las fumonisinas. Se ha detectado que climas cálidos con bajas precipitaciones alrededor de la floración de las plantas dan una mayor presencia de fumonisinas. Por lo tanto, no es de extrañar que regiones como América del Sur y América central muestren una elevada presencia de esta micotoxina.

Por otro lado, el tipo de cereal utilizado para fabricar el alimento balanceado también es un factor muy determinante a la hora de controlar las micotoxinas. Se ha demostrado que los hongos productores de micotoxinas pueden tener mas o menos afinidad en los distintos cereales y esto tendrá un impacto muy grande en la presencia final de micotoxinas.

Aun así, esta tendencia general (mayor temperatura resulta en mayor presencia de micotoxinas) depende principalmente del tipo de micotoxina. Por ejemplo, la presencia de deoxinivalenol y zearalenona es mayor en regiones templadas de Europa del Norte, Europa Central y América del Norte.

Diferencias geográficas

Innovad realiza continuamente análisis de recursos alimenticios y alimentos completos en distintas zonas geográficas alrededor del mundo. Las muestras son analizadas con LC-MS/MS para las dieciséis micotoxinas principales. Estudiando en detalle los resultados de las muestras analizadas durante el año 2021 se pueden detectar diferencias significativas entre las distintas zonas geográficas. Primero de todo, los análisis realizados durante el 2021 (de enero hasta junio) muestran la elevada presencia de micotoxinas en las materias primas y alimentos, el 90.4% de las muestras analizadas tienen presencia de micotoxinas.

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Tabla 1. Distribución de numero de muestras con presencia de micotoxinas en función del origen geográfico

Además, se observa, como era esperado, que las zonas geográficas con climas con altas temperaturas ambientales presentan un mayor porcentaje de muestras positivas. Todas las muestras procedentes de Asia y América latina tienen presencia de micotoxinas. Comparando la distribución específicamente para cada micotoxina también se pueden detectar diferencias. Así, las concentraciones de deoxinivalenol y zearalenona son mucho más elevadas en las muestras procedentes de climas temperados típicos de Europa o Estados Unidos. Las concentraciones medias en las muestras procedente de Europa o Estados Unidos eran 620 ppb y 1,933 ppb respectivamente mientras que la concentración media en las muestras procedentes de América latina era de 171.3 ppb. Una tendencia parecida se ha detectado en la zearalenona. La concentración media de zearalenona en las muestras de Europa y Estados Unidos (140.6 ppb y 161.8 ppb respectivamente) era como mínimo 3 veces mayor a las muestras procedentes de América latina (35 ppb).

Todos estos resultados nos indican que el origen de la materia prima tendrá un efecto importante en la productividad de los animales, ya que el origen geográfico tiene una correlación muy clara con la concentración final de micotoxinas.

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Tabla 2. Presencia de deoxinivalenol en muestras de pienso en función del origen geográfico (Fuente: Innovad).

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Tabla 3. Presencia de zearalenona en muestras de pienso en función del origen geográfico (Fuente: Innovad).

Diferencias en materias primas

La presencia de micotoxinas en el alimento también depende del tipo de materia prima utilizada en el proceso de formulación. Así, se han observado claras tendencias en función del grano principal presente en el alimento completo. Las diferencias entre cereales están relacionadas con la afinidad de los hongos productores de micotoxinas con los diferentes cereales. Por ejemplo, especies de Fusarium productoras de fumonisinas tienen una gran afinidad con el maíz y por esta razón, el maíz es el principal grano con mayor presencia y concentración de fumonisinas. El maíz también contiene normalmente presencia de deoxinivalenol, zearalenona y aflatoxina B1 (Gruber-Dorninger et al., 2019). Otros cereales utilizados para la fabricación del alimento han demostrado una presencia de micotoxinas distinta que el maíz. Por ejemplo, el trigo es conocido por tener la mayor presencia y concentración de deoxinivalenol, además también suele contener otras micotoxinas producidas por el Fusarium como la zearalenona y el T-2. La cebada es el tercer tipo de cereal con mayor presencia de micotoxinas y en algunos casos contiene las concentraciones medias más elevadas. Por ejemplo, en varios estudios, la cebada tenía las concentraciones más elevadas de zearalenona, T-2 y ocratoxina A (Palumbo et al., 2020; Bolechova et al., 2015). La avena también es un cereal ampliamente utilizado en algunas zonas y se demostró que es el tipo de cereal con una mayor concentración de nivalenol y una concentración de deoxinivalenol muy parecido al del trigo. Recientemente también se ha estudiado exhaustivamente la presencia de micotoxinas en la soya y se ha encontrado una elevada presencia de zearalenona, deoxinivalenol, T-2 y aflatoxina B1 (Gutleb et al., 2015). Aun así, no podemos olvidar que la mayoría de los piensos contienen una mezcla de cereales y por lo tanto es muy probable que los cereales consumidos por los animales contengan una mezcla de micotoxinas. La co-exposición a varias micotoxinas es problemática ya que su toxicidad tendrá un efecto aditivo o sinérgico tóxico que resulta negativo para la rentabilidad, salud y productividad animal.

Conclusiones

A pesar de las tendencias observadas en cuanto a la presencia de micotoxinas, las diferencias geográficas y el tipo de cereal es importante resaltar que la distribución de las micotoxinas es muy heterogenia y difícil de predecir. Por lo tanto, es esencial tener una estrategia para reducir y mitigar el impacto de las micotoxinas en los animales para mejorar su estado de salud e incrementar la productividad. No podemos olvidar que la exposición a las micotoxinas es uno de los principales factores de reducción de la productividad en las granjas.

Referencias:

Palumbo, R., Crisci, A., Venancio, A., Cortinas, Jl., Dorne, J., Battilani, P., Toscano, P. 2020. Occurrence and Co-Occurrence of Mycotoxins in Cereal-Based Feed and Food. Microorganisms, 8, 74.

Gutleb, A., Caloni, F., Giraud, C., Cortinovis, C., Pizzo, F., Hoffmann, L., Bohn, T., Pasquali, T. 2015. Detection of multiple mycotoxin occurrences in soy animal feed by traditional mycological identification combined with molecular species identification. Toxicology Reports, 2, 275-279.

Gruber-Dorninger C., Jenkins, T., Schatzmayr, G. 2020. Global Mycotoxin Occurrence in Feed:

A Ten-Year Survey. Toxins, 11, 375.

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